Biocombustibles y e-fuels: ¿una alternativa real a la electrificación?

BIOCOMBUSTIBLES Y E-FUELS – ¿PUEDEN SER UNA ALTERNATIVA VIABLE A LA MOVILIDAD 100 % ELÉCTRICA?

En 2025, la industria del transporte se enfrenta a una doble necesidad: reducir sus emisiones de CO₂ y gestionar una transición tecnológica que aún presenta desafíos estructurales. Mientras los vehículos eléctricos ganan terreno, en paralelo los biocombustibles y los combustibles sintéticos (e-fuels) se posicionan como opciones complementarias, especialmente para los sectores donde la electrificación pura es más compleja. La cuestión es: ¿pueden estas tecnologías convertirse en una alternativa real o simplemente un paliativo?

🌱 ¿Qué son los biocombustibles y los e-fuels?

Los biocombustibles derivan de materia orgánica: aceites usados, residuos agrícolas, cultivos dedicados, etc. En España, por ejemplo, la producción de etanol y biodiésel ha mostrado variaciones durante 2025, con un etanol total de aproximadamente 113.706 m³ en junio (+13,21 % interanual) según datos de producción.

Los e-fuels (combustibles sintéticos) se producen a partir de hidrógeno renovable y CO₂ capturado, mediante procesos de síntesis química. Un caso citado es la planta piloto de Porsche-Haru Oni, que ya produjo ~130.000 litros en 2022 y piensa aumentar a 55 millones de litros antes de 2026. 

Ambos tipos pueden emplearse, en muchos casos, sin necesidad de modificar en gran medida motores de combustión existentes (lo que los convierte en una opción de transición). 

✅ ¿Por qué se plantean como alternativa en 2025?

Llegan como solución para segmentos difíciles de electrificar: transporte pesado, flotas largas distancias, aviación o barcos, donde la densidad energética o los tiempos de recarga de la electrificación pura suponen un obstáculo.

Permiten emplear parte de la infraestructura existente (motores térmicos, estaciones de repostaje) y alargar la vida útil del parque automovilístico convencional.

En España, los biocombustibles ya ocupan un porcentaje creciente dentro de los combustibles de automoción: por ejemplo, en marzo de 2025 el contenido de bioetanol en naftas era del 12,13 % con variación interanual positiva (~+11,38 %). 

 

⚠️ Límites y retos actuales

Calidad de materia prima y escalabilidad: muchos biocombustibles dependen de residuos agrícolas o aceites usados, cuya disponibilidad es limitada y puede generar efectos secundarios como competencia por tierra o impacto sobre la cadena alimentaria.

Eficiencia energética: Los e-fuels requieren procesos intensivos (hidrógeno, captura de CO₂) lo que encarece su producción y reduce su eficiencia frente a la electrificación directa.

Producción aún muy baja: Por ejemplo, aunque la planta Haru Oni tiene ambiciosos planes, los volúmenes actuales son pequeños comparados con el mercado total de combustibles. 

Uso puro y masivo: Aunque pueden mezclarse con combustibles tradicionales, la sustitución total aún está lejos y dependerá de políticas, incentivos, infraestructura y costes.

 

 

🤔 ¿Entonces… alternativa real o complemento?

La respuesta es que sí, los biocombustibles y los e-fuels pueden ser una alternativa real, pero sobre todo como complemento en la transición hacia la electrificación. Es probable que:

Para uso urbano y particulares, el vehículo eléctrico siga siendo el camino principal (ya bien avanzado).

Para transporte pesado, flotas extensas o zonas con poca infraestructura de recarga eléctrica, los biocombustibles y e-fuels jueguen un papel relevante.

A largo plazo, ambas opciones (eléctrica pura + combustibles sostenibles) convivan adaptadas a distintos escenarios de movilidad.

 

 

Fecha: 24/10/2025